20/3/17

El antecedente (Relato histórico)



     A lo largo del mucho tiempo que ya llevo en esto de los blogs, más de una vez me he acordado de algo que me ocurrió cuando tenía 17 o 18 años. Por entonces,  yo oía mucho la radio y, en una emisora local, había un programa muy parecido a lo que ahora son los blogs. Los oyentes escribían cartas bajo pseudónimo, aunque había que poner el nombre auténtico, que no aparecía, como en los comentarios de los blogs la dirección de correo. En esas cartas -que leía el locutor- se planteaban temas, se discutían, se contestaban unos a otros... Igual que un blog. Y eran siempre las mismas personas, los mismos pseudónimos, también igual que en un blog.  Y, entre carta y carta, emitían una canción elegida por el autor/a de la carta. Yo empecé a escribir con el pseudónimo de Muerte Pequeña, el único que he usado antes de Senior Citizen, y elegí eso, tan extraño, porque mi primera respuesta fue a un chico que usaba el pseudónimo de Antoñito el Camborio, el personaje de García Lorca. Tomé las obras de este poeta, miré y miré... y ningún nombre me gustaba, hasta que tropecé con la Canción de la muerte pequeña, en donde dice: 
                                         
                                         Un hombre solo, y ella
                                          una muerte pequeña.

     Voces de muerte, la soledad de la que hablaba siempre el Camborio de la radio… ni de encargo.
                                   
     Éramos todos muy jóvenes, se notaba, y algunos muy tontos con comentarios muy tontos. Sólo este y pocos más se salvaban, entre ellos una chica que estaba enferma y escribía y oía desde su cama.  Aquello duró varias temporadas, que yo empezaba y terminaba siempre pidiendo la misma canción, la del vídeo de más abajo. Y ocurrieron muchas cosas, la más triste que la chica enferma murió y alguien nos convocó a una misa a la que acudimos todos, mirándonos los unos a los otros sin saber quien era quien. Mientras, el locutor sí nos había ido conociendo de uno en uno y yo, personalmente, inicié con él una amistad que duró hasta que se marchó de Granada.

     Por medio de él supe que aquel Antoñito el Camborio quería conocerme. Me negué, insistió, y al final me dejó una carta en la emisora, un sobre decorado por un dibujo alusivo a mi pseudónimo y un remite con su nombre completo. Dentro, una cita: tal día, a tal hora, en tal sitio. Para entonces yo ya tenía novio y él sabía algo de mi participación en el programa... pero no todo. Más que nada porque para él esto eran "novelerías" mías. Por tanto, no le dije nada de la cita y, después de mucho dudarlo, acudí, pero me quedé en la acera de enfrente, pues mi intención era sólo verlo, sin que me viera. Pasó largo rato y nadie que pudiera responder a lo que yo esperaba se presentó en la puerta del Banco de España, por lo que me volví a mi casa. Luego supe por el locutor que él también estaba allí,  pero también en otro sitio, mirando sin ser visto, y que, aunque me localizó, no quiso acercarse al ver que mi intención no era tomar contacto con él. Le escribí, entonces, una carta disculpándome y diciéndole que tenía novio, que a él no iba a gustarle, etc. etc. Y ahí terminó todo. Poco tiempo después, el locutor se marchó de Granada y el programa terminó.

     Hace unos cuantos años supe que el compañero fallecido de un poeta granadino, bastante bueno y conocido, se había llamado igual que aquel Antoñito el Camborio. ¿Sería el mismo? Imposible saberlo. O quizá no tan imposible, pues cabría mostrarle a este poeta aquella carta y aquel dibujo que debe estar en algún rincón de mis cajones. Pero, ¿vale la pena? ¿No es mejor dejarlo así? 



12/3/17

Mientras...





     Mujer.

     No muy lejos de los 90 años.

     Sin familiares cercanos… ni lejanos.

     Allegados: Dos amigas casi de su edad.

     Situación económica: Venida a menos y, en este momento, en las últimas.

     Únicos bienes: el piso donde vive.

     Hace días se rompió una cadera (la segunda, de la primera caminaba con andador), la operaron y este fin de semana le dan el alta y le dicen que puede irse.

   ¿Irse? ¿A dónde? No puede ir al baño sola, ni lavarse, ni acostarse y levantarse, ni…

     No puede pagar una persona que esté con ella ni una residencia y sus amigas son demasiado mayores para hacerse cargo. En el hospital la dejan hasta el lunes, pero ni un día más. ¿A dónde va?
  
     Mientras…

     Los morados discuten sobre el sexo de los ángeles con los naranja, los azules, los rojos y los de listas.

8/3/17

¿Día de la Mujer?






     Hoy, un día que empezó llamándose de La Mujer Trabajadora y ahora es simplemente de La Mujer, yo no pensaba escribir nada aquí porque no me gustan los “días de” y hasta me fastidia que las mujeres tengamos un día especial para nosotras, en el que recibimos vídeos que nos ponen por las nubes… un día al año. Sin embargo, mientras almorzaba he visto en televisión un vídeo que me ha levantado el estómago y que me he hecho coger el ordenador para dejar aquí aunque sea unas líneas.

     En el vídeo se ve la brutal paliza que recibe una chica muy joven, según decían de 17 años, que aguanta los golpes de su pareja una y otra vez. Puñetazos, empujones, patadas… Hasta aquí algo que, por desgracia, ya hemos visto muchas veces, pero lo que más me ha impactado es que luego se ve como la chica se levanta maltrecha del suelo y va tras su maltratador, cojeando sobre sus altos tacones y, probablemente, llamándolo por su nombre para que no se vaya sin ella. Ahí, amigos, es donde ya he estado a punto de “descomer” el almuerzo.

27/2/17

La circunstancia





     Hace ya algún tiempo y en el trascurso de una conversación, una persona amiga me formuló con resentimiento esta pregunta: ¿Qué me ha dado a mí España?  Y a mí, a bote pronto, lo que me vino a la memoria fue la célebre frase de Kennedy: No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.

     Sin embargo, desde entonces le he dado muchas vueltas al asunto y he pensado que esta persona si, por ejemplo, hubiera nacido en Noruega, no tendría la piel tostada por el sol porque lo vería escasamente, pensaría en otro idioma y lo hablaría con otro acento, no tendría sus raíces hundidas en una cultura andalusí ni consideraría a Boabdil su último rey. O sea, que sería alguien totalmente distinto. ¿Puede decir, entonces, que no ha recibido nada del país donde nació?

     Lo que nos lleva a dos cosas muy dispares, a lo del hombre y su circunstancia de Ortega y a aquella canción de Chenoa Soy lo que me das. Yo he pensado siempre que algo traemos “de fábrica”, pero que en gran parte somos lo que nos hacen los demás, lo que nos va aportando a lo largo de nuestra vida el país y el lugar donde nacemos, la familia en la que crecemos, las personas que nos rodean y que nos dan su amor... o su odio. Somos todo eso y, sin eso, no seríamos lo que somos.

19/2/17

Aprendiendo a querer






     Cuando era muy niña, mis padres me llevaban a visitar a los abuelos, tíos abuelos y demás parientes mayores. Unas veces eran visitas espontáneas, de volver de la calle y “vamos a pasar a ver al abuelo”, pero otras eran establecidas, como los domingos por la mañana al tío de mi padre que le prestó dinero para comprar la casa y, si yo me resistía por algún motivo, ya sabía la lección: "Debes ir porque gracias a él tienes casa donde vivir".

     No sabía yo entonces que, con estas visitas, mis padres me estaban enseñando a querer, me estaban inculcando no solo el respeto hacia mis mayores, sino también y -esto es mucho más importante- me estaban abriendo a los demás, sacándome de mi pequeña familia para abrirme a un mundo mayor de afectos, pues cuando fui creciendo ya lo hacía por mí misma, ya era yo la que pasaba por casa de mi abuelo y subía a estar un rato con él. Porque sí, sin obligación, solo porque era mi abuelo y yo lo quería. O la que me escapaba en una corrida a ver al primo de mi padre, en silla de ruedas por la polio, y estaba con él hasta que mi madre llegaba alarmada de que no me encontraba. Y también porque sí, porque lo quería y puse lazos negros en mis trenzas cuando murió. Los quería, mis padres me habían enseñado a quererlos.

     Ahora ha pasado el tiempo, todos los mayores de mi familia ya no están y soy yo la que necesitaría de esas visitas, pero las generaciones que han venido ya no visitan a los viejos, sus padres no los enseñaron a visitarlos. Sus padres no los han enseñado a querer.

9/2/17

La casa vacía






     Con motivo de la Navidad, hablé despacio con una amiga que hace algo más de un año emigró hacia una residencia y me contó que uno de los motivos de estar allí fue porque en su piso ya no se sentía segura al estarse quedando el edificio deshabitado. Una situación que parece extraña tratándose de un edificio relativamente moderno y en buenas condiciones, pero que os explico.

     Esa casa tendrá algo menos de cuarenta años, está en buen sitio, bien orientada, calle más amplia que las cercanas, buena construcción y pisos grandes para lo que se construye ahora, pero por casualidad o por las condiciones de pago que hubo, cuando se estrenó no lo ocuparon parejas jóvenes con niños o en disposición de tenerlos, sino matrimonios de mediana edad con los hijos ya crecidos, que poco a poco se fueron yendo y quedando los padres solos, ancianos y yéndose también… pero de otra forma. Y el caso es que, en este momento, casi todos los pisos están cerrados o en venta y solo quedan dos o tres pisos ocupados por ancianos solos con sus cuidadoras y con hijos que, como mucho, las sustituyen el fin de semana, para desaparecer el domingo por la noche.

     Todo muy normal, ley de vida, como dicen. Pero lo que me resulta extraño es que ninguno de esos pisos lo haya ocupado alguno de sus herederos, pues como decía al principio, son pisos buenos, bien situados, casi de lujo se podría decir. Me parece extraño que no haya habido una renovación de generaciones y que la casa se haya vuelto a llenar de niños y jóvenes. ¿No os parece triste la situación? Pues por lo que vengo enterándome, no es un caso único. Cerca de mí hay un edificio al que llaman “la casa de las viudas” porque todos los hombres han ido desfilando, quedando ellas solas y con los hijos empezando a volar por su cuenta. O sea, que no tardará mucho en  encontrarse en situación parecida, pues alguna de las viudas ya ha muerto también y su piso permanece cerrado desde hace tiempo.  


29/1/17

Ghosting





     Se acaba enero y, como no hay tres sin cuatro, vamos ahora con una información que leo a Inés Gallástegui también en IDEAL.

     Por ella me entero de que lo que antes se decía “irse a por tabaco”, ahora le llaman Ghosting. Sí, esa forma de dejar una relación sin dar explicaciones, sin eso tan molesto de dar la cara. Hoy estoy y mañana desaparezco sin dejar rastro. Y aquí paz y después gloria. Que hace años y cuando todos los hombres fumaban, el estanco servía de pretexto, pero ahora somos más modernos y basta con no contestar a las llamadas, los correos o los “guasah” para desaparecer practicando el Ghosting.  Y, en el artículo, Inés Gallástegui habla de una chica que hasta se recorrió los hospitales pensando que al novio le había ocurrido algo, pero nada, lo único que pasaba era que había decidido romper y esa forma le resultaba más cómoda.

     Pero a lo que voy es a lo que dice un psicólogo respecto a esto. Y copio del artículo.

Para el psicólogo, detrás de esta práctica “hay mucha irresponsabilidad e inmadurez emocional”. Y no solo en el ámbito de las citas, sino en todos los aspectos de la vida. “La incapacidad de dar la cara y afrontar las dificultades es un fenómeno extendido. Muchas personas no saben afrontar los conflictos y no se dan cuenta de que la huida no es la respuesta. Los problemas no se solucionan solos con el tiempo”, advierte.

     A su juicio, esta actitud es mucho más frecuente en los jóvenes y, sobre todo, en los varones. Y a continuación el psicólogo habla del tema de las rupturas entre parejas, como podéis ver en el enlace. Sin embargo, yo prefiero atenerme a la generalidad, a lo que decía antes de que esto se produce no solo en el ámbito de las relaciones sino también en otros aspectos de la vida, pues me parece bastante más grave que la simple inestabilidad en las relaciones sentimentales, que también puede ser propia de la juventud.

     (Se advierte al público que no tengo nada en contra de los hombres y que, si los pongo a parir en dos posts seguidos, es pura coincidencia)

21/1/17

Parejas






     Sigue enero y seguimos de rebajas. Y la información viene de nuevo de IDEAL, que para eso pago la suscripción religiosamente.

     En una entrevista a Guadalupe Cuerva, Presidenta de la Agrupación de Personas Sordas, le pregunta el periodista Carlos Morán a través de la traductora de signos Esther Tamallo:

     -¿Es habitual que haya parejas mixtas, de oyentes y sordos?

     Y la respuesta es:

     -Sí. La pareja mixta mayoritaria es la que está formada por un hombre sordo y una mujer oyente. Las parejas de mujeres sordas con hombres oyentes son contadas. Es una cosa curiosa.

     Curiosa, pues se da también la circunstancia de que lo mismo ocurre en otras discapacidades, como he podido comprobar en muchas ocasiones. Y la pregunta del millón es: ¿Las mujeres amamos de otra forma? No quiero echarme flores, pero parece ser que sí, que somos capaces de superar barreras que los hombres no superan.
  

14/1/17

Polvo de estrellas





     Como estamos en las rebajas de enero, seguimos con la etiqueta “Leído en” y ahora es una información que leo en IDEAL y que me hace gracia. La firma Jorge Pastor y habla del meteorito que  en diciembre cruzó los cielos de Granada.

     Sí, señores, un meteorito auténtico, no de esos que luego resultan ser efectos ópticos, sino uno de verdad, detectado en los observatorios y con denominación de origen. Un meteorito que chocó contra la atmósfera rompiéndose en mil pedazos a 20 Km de altura, metro más o menos, y que, desde entonces, los expertos andan buscando sus posibles restos.

     Pero resulta que estos restos del pedrusco galáctico se supone que fueron a caer ya en la provincia de Jaén, en una zona de olivares, y que por esas casualidades de la vida, deben tener un aspecto y un tamaño muy parecido a las aceitunas maduras y negras que en esta época cubren la tierra de esos olivares esperando el momento de la campaña olivarera.

     La conclusión podéis sacarla fácilmente: Este año vamos a aderezar la ensalada o la tostada del desayuno con polvo de estrellas. ¿No os parece romántico?

8/1/17

Las Patronas





     Granada Misionera es una revista que publica trimestralmente la Dirección Diocesana de Granada de las Obras Misionales Pontificias y, en el último número recibido, leo un artículo que me llama la atención. Texto y fotos son de Ester Medina, una fotoperiodista granadina, que ha realizado reportajes por todo el mundo, muchos de ellos relacionados con la migración forzada y los Derechos Humanos  en las fronteras. Se titula El crimen de las fronteras y recoge tres experiencias vividas que tienen algo en común: las fronteras.  Dos de ellas– Lampedusa y el Mediterráneo convertido en un cementerio y Esclavas en el s. XXI. Las Porteadoras de Ceuta- nos son más conocidas porque las tenemos más cerca, pero del tercer caso no sabía nada y me ha resultado muy enriquecedor. 

     Se trata de Las Patronas de Veracruz y voy a copiar lo que ella dice palabra por palabra porque me parece mucho mejor que lo que yo podría escribir. 


     Cuando tuve la oportunidad de visitar el humilde albergue de Las Patronas, en el estado de Veracruz (México), me sorprendió la alegría con la que viven el día a día. Un entusiasmo que contagian a todo el que las visita, y que además trasladan a los migrantes que ayudan.

     Estas mujeres se dedican desde hace 20 años a cocinar para ayudar a los migrantes que viajan en el tren conocido como “La bestia”. Un tren de mercancías que ha llegado a transportar cientos de personas en sus techos, ya que recorre gran parte del país y es uno de los métodos más “eficaces” y rápidos para cruzar México y llegar a Estados Unidos. El pasado 23 de agosto, este tren dejó oficialmente de funcionar, posiblemente propiciado por EEUU para frustrar la marcha de muchos migrantes iberoamericanos.

     Las Patronas dedican gran parte de su tiempo y dinero en cocinar grandes ollas de frijoles y arroz, empacar, estar atentas al pitido del tren, dar las bolsas de comida aun con el tren en marcha, y volver a empezar. 

     “Los migrantes también son hijos de Dios y están sufriendo por la violencia en sus países”, dice Norma Romero, una de las integrantes del grupo. No se cansan de afirmar que ven a Dios en cada una de las personas subidas a ese tren y que la fe les da la fuerza para continuar adelante. Unas mujeres que, a pesar de no tener subvenciones ni ayudas oficiales, de vivir en chabolas o casas de aluminio, de no tener un sueldo fijo, de vivir del campo, de tener familia… se sacrifican diariamente para atender a los que posiblemente estén peor. 


1/1/17

Año Nuevo





     Pues nada, que aquí estamos un año más delante del Ayuntamiento, en la misma loseta y con la misma iluminación. Pero este año con una novedad: estamos viendo las bombillicas de Cuenca. Sí, sí, no os extrañéis, Cuenca no está tan lejos, está ahí mismo, al otro lado de las luces, en el sillón de la alcaldía, presidiendo a los Caballeros Veinticuatro por la gracia de los granadinos y las urnas. 

     Y con Cuenca, las bombillas y lo que sea menester, os deseo a todos


¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO!!!

24/12/16

Una postal navideña




     Había una vez un tipo que podía caminar sobre el agua. No es para tanto. Mucha gente puede caminar sobre el agua. Por lo general no lo saben porque no lo intentan. No lo intentan porque no creen que puedan hacerlo. Como quiera que sea, ese tipo sí creía, lo intentó y lo logró. Y ahí empezó el desastre.
     Ese tipo tenía un apóstol que le era muy cercano y lo traicionó. Eso tampoco tiene nada de especial. Mucha gente es traicionada por alguien muy cercano. Si no fueran cercanos, entonces no sería considerada una traición, ¿o sí? Luego vinieron los romanos y lo crucificaron. Eso tampoco tiene nada de particular. Los romanos crucificaban a mucha gente. Y no sólo los romanos. Muchos pueblos más crucificaban y mataban a mucha gente. A todo tipo de gente. A quienes hacían milagros e, incluso, a quienes no.
     Pero ese tipo, tres días después de ser crucificado, resucitó. Por cierto, ni siquiera aquello de la resurrección sucedió aquí por vez primera, o última, para el caso. Pero ese tipo, dice la gente, ese tipo murió por nuestros pecados. Mucha gente muere por nuestros pecados: avaricia, envidia, orgullo u otros pecados menos conocidos que no existen desde hace tanto tiempo. Mucha gente muere como moscas a causa de nuestros pecados y nadie se toma siquiera la molestia de escribir un artículo para Wikipedia sobre ellos. Pero sí se escribió uno sobre ese tipo. Y no cualquier artículo, sino uno muy largo con muchas fotos e hipervínculos en azul. No es que un artículo de Wikipedia sea la gran cosa. Hay perros que tienen sus propios artículos de Wikipedia. Como Lassie. Y hay enfermedades que cuentan con sus artículos, como la fiebre escarlata y la esclerosis múltiple. Pero ese tipo, dicen, a diferencia de la esclerosis múltiple o de Lassie, logró lo que logró mediante el poder del amor. Que es algo que también ya hemos escuchado. Después de todo, ahí tenemos a esos cuatro tipos británicos de pelo largo y barbados, igual que él, aunque ellos fueron un poco menos famosos, que cantaron muchas canciones sobre el amor. Dos de ellos ya murieron, justo como él. Y ellos, por cierto, también tienen su artículo de Wikipedia.
     Pero ese tipo tenía algo de especial. Era el hijo de Dios. Pero, en realidad, todos somos hijos de Dios, ¿o no? Fuimos creados a su imagen y semejanza. Así que, ¿qué demonios tenía ese tipo que lo convirtió en algo tan importante? ¿Tan importante como para que tanta gente a lo largo de la historia haya sido salvada o asesinada en su nombre?
     Como quiera que sea, cada año, hacia finales de diciembre, la mitad del mundo celebra su cumpleaños. En varios lugares, el día de su cumpleaños cae nieve y todo el mundo está feliz. Pero incluso en lugares donde no nieva, la gente está contenta ese día. ¿Y todo por qué? Porque un tipo delgado que nació hace más de dos mil años nos pidió que viviéramos vidas de amor y moralidad y lo mataron a causa de ello. Y si eso es lo más feliz que esta extraña raza tiene para celebrar, entonces también merece su artículo de Wikipedia. Y de hecho existe uno. Vayan a la computadora más cercana. Tecleen “humanidad” y aparecerá el artículo. Breve. Muy breve. Pocas fotografías. Pero aun así. Un artículo completo para una raza fascinante y un poco desconcertante. Una raza capaz de asesinar a todos aquellos que creyeron que el mundo puede ser un mejor lugar y que, en la mayoría de los casos, se ha encargado de hacerlo.
     Así que pese a todo eso y por eso mismo, les deseo una Feliz Navidad.

 Etgar Keret

Por mi parte, yo os deseo también una Navidad muy feliz.