28/12/17

La Noche-Buena






     Es duro cenar sola en Nochebuena. Te dices que no pasa nada, que es una noche como las demás, pero no te dejan. No te han dejado las tiendas llenas de gente, de personas que compran como posesas. No te han dejado las conversaciones de las clientas con un tema único: cuantos se reunirán a cenar. No te han dejado las amigas, agobiadas porque les llegan TODOS los hijos y TODOS los nietos y no saben donde acoplarlos. Y no te han dejado las preguntas impertinentes de con quien vas a cenar tú. Aunque eludes la respuesta con una broma. Y hasta mientes.

     Enciendes la tele y recuerdas otras Nochebuenas viendo “La Primera”, la mejor televisión de España… porque no había otra. Te parecen muy cercanas esas Nochebuenas y te das cuenta de los años que han pasado cuando ves a Raphael. 

     Pero cuando te derrumbas es cuando te empiezan a llegar fotos de largas mesas adornadas y grandes familias reunidas alrededor de ellas. Familias que algunas llevan tu sangre circulando por sus venas.  

18 comentarios:

  1. Cada vez me gustan menos las Navidades y es que aunque en casa nos solemos reunir como media docena de personas, hay que ir recordando lo que le gusta a cada una, preparar los platos pensando un poco en esos gustos, y cuando casi ya tienes todo preparado en un papel para no olvidarte de nada (eso lo hace mi mujer), va y se da cuenta de que falta una minucia, algo casi intangible, pero que es necesario y ya me ves cogiendo el coche y yendo a buscar esa cosa que faltaba. Luego es peor para mi, tres platos distintos por 7 personas son 21, más 8 cubiertos distintos por 7 son 56, vasos, vasitos y copas, ya me he perdido, más cazuelas, perolas, recipientes raros, cubiertos grandes de todo tipo... así que cuando termino me duele hasta el hipocondrio...
    -Jubi, ¿que es eso?
    No lo se, pero me duele y luego déjalo todo preparado para el día siguiente... ¡Ah! Se me olvidaba, las servilletas y manteles a cargo de mi mujer tienen que estar perfectas al día siguiente... y vuelta a empezar y luego llega la Noche-Vieja, el Año Nuevo, la Noche de Reyes y los reyes que llegan para todos menos en la mayoría de ocasiones para mi, pero tu ve preparando los regalos para los demás y esto sin protestar que como tenemos la ley mordaza...
    Y digo yo, que en ocasiones más vale solo que mal acompañado. Si no fuera por toda la nieve que está cayendo en Broto, me iban a ver a mi por estos lares.

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    1. ¿Mal acompañado? Anda que como te lea quien yo se...

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  2. Queremos lo que no tenemos,
    Si estuviera sentada en una de esas mesas, seguro que echaba de menos estar sola con librico o con el ordenata escribiendo...

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    1. ¿Queremos lo que no tenemos? ¿O no apreciamos lo que tenemos?

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  3. Creo que exageras un poco, también creo que te lo pasas bien igual y creo que lo que nos molesta es el cambio de vivir todo el año tranquilos al loquero que se propicia para las fiestas.
    Creo muchas cosas verdad? Yo me lo paso bien de cualquier forma, mi sentido de adaptación se educó en España, ya que allí lo pasaba sola o adaptándome a quienes me invitaran, gente linda toda, y también aprendí a rechazar invitaciones con la excusa de esperar los llamados de la familia... Te deseo lo mejor, todo lo mejor que te haga falta. Hasta el 2018

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    1. A ver. No se trata de pasarlo bien, sino de que se den las circunstancias para que una se sienta celebrando algo, en este caso, la Navidad.

      Muchas gracias por tus buenos deseos y espero lo mismo para ti.

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  4. Es difícil saber lo que necesita cada uno para ser feliz, somos la mar de complicados, por eso creo que puede pasar que Anarkasis tenga razón, que muchas veces queremos lo que no tenemos. Tu echas en falta el bullicio de esas cenas familiares en las que se supone que todo es alegría y confraternización, cosa que muchas veces es más ilusión que realidad, y otras personas, obligadas a participar en esas cenas familiares, echan en falta la tranquilidad que casi nunca proporcionan esas reuniones. Lo malo es que no siempre se acierta con lo elegido o con lo que buenamente nos eligen los demás.

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    1. Yo no echo en falta ningún bullicio, de hecho, no se me dan bien las reuniones de mucha gente. Lo que sí echo en falta es tener sitio en alguna mesa o compañía en la mía. Con una sola persona me conformaba o con sitio en una sola mesa. Sentirte parte de algo es importante en la vida y, mucho más, en una noche así. Pero eso, tener sitio, no forzar la situación sintiéndote de sobra.

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  5. Lo ha explicado tan bien Calandra, que cualquier frase que escriba resultará nimia o manida...

    Que empieces el año con el ánimo ondeando.

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    1. Lo mismo deseo para ti, pero aun nos queda que pasar la Nochevieja...

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  6. No quiero presumir o haccer sentir mal a nadie, pero yo sí quiero lo que tengo, aunque a veces agobie. Por Navidad estaba agotada y muerta de sueño (había aterrizado la noche anterior), y éramos 29 en casa de mis tíos, todos dando voces y hablando a la vez, y aún así estoy infinitamente agradecida de la oportunidad de volver a casa una vez al año y ver a mi familia, aunque suene agotador.

    A veces, cuando pienso en que no quiero casarme, pienso si en realidad no estaré yo misma condenándome a pasar las Navidades de mi vejez sola. Tengo una prima que tampoco se quiere casar y nos prometimos que eso no nos pasaría, pero aún así nunca sabemos del cierto.

    Un abrazo muy, muy fuerte.

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    1. Kosmonaut: me gusta lo que pones. Respecto a la elección personal de no casarte, es simplemente eso, una elección personal y si una cambia de idea, también lo será. No estarás sola, las amigas brujas siempre nos acompañamos... Te deseo lo mejor.

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    2. Lo de estar sola en la vejez, muchas veces no es elección, sino consecuencia de lo que decía Elena Martín Vivaldi: La vida con su "no"...

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  7. Intento evitarlo, pero mi naturaleza me puede y no puedo evitar que salga mi vena práctica. Tienes poco menos de un año para decidir cómo quieres pasar la Nochebuena siguiente, que es la que importa. Las mesas repletas de gente o las solitarias son el resultado de nuestra actitud durante toda la vida en un 80% y de la suerte en otro 20%. Pero eso ya lo hemos discutido muchas veces. Yo sé cómo quiero que sea la mía, y de momento lo voy cumpliendo. Y el día que falten algunas personas las iré sustituyendo, porque no quiero quedarme solo.

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    1. Efectivamente, lo hemos discutido otras veces y, como otras veces, yo diría que los porcentajes no son esos. Pero en fin, cuando pasen los años podrás comprobar quien tiene razón... y espero que la tengas tú.

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    2. El quid de la cuestión está en esta frase tuya: Mesas repletas de gente, pues no se trata de que haya gente, sino de que gente querríamos ver en esa mesa. No nos sirve cualquiera y hay personas que no se pueden sustituir por otras.

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  8. Bueno, ya pasó. Y la sobrevivimos. Que Dior nos de fuerzas para afrontar la del año que viene, que de aquí a nada están vendiendo mantecaos... otra vez.

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