6/1/18

El Roscón





     Hay dulces que son "familiares" porque solo se fabrican grandes y uno de ellos, el más entrañable (no me gusta esa palabra, pero hay lo que hay), es el Roscón de Reyes. El Roscón se llama así porque es un rosco grande y, por pequeño que sea, siempre da para varias porciones, así que en una casa como la mía, un Roscón pequeño puede hacerte aborrecerlo a fuerza de tomar todos los días lo mismo para que no se eche a perder. 

     Pero ocurre que, en el piso de al lado, yo tenía desde hace muchísimos años una familia numerosa, muchos hijos que, pasado el tiempo, dieron lugar a muchos nietos y todos, hijos y nietos, se reunían con los abuelos el 6 de enero a tomar chocolate y Roscón de Reyes. Había un ruido agotador toda la tarde, niños nerviosos por los regalos de Reyes gritando y corriendo de un lado a otro, pero sobre esta hora, cuando el cansancio los iba serenando, los más pequeños llamaban a mi puerta con un plato que apenas si sabían sostener, ofreciéndome un trozo de Roscón. Con ellos llegaba la abuela, mi vecina, vigilando que el dulce no terminara en el suelo, y yo le decía lo altos que estaban todos y que parecía ayer cuando sus hijos, los padres de estos niños, habían hecho lo mismo. 

     Pero mis vecinos ya no están, se fueron los dos, y el piso está cerrado y en silencio. Ya no corren niños el Día de Reyes, ya no hay Roscón y esta es la segunda Navidad que no lo pruebo. 

     Recordando a E. y J.P. Mis vecinos.


12 comentarios:

  1. Calandra7/1/18 17:55

    Pena que no estés mas cerca pues te hubiera tocado una ración de roscón del de mi casa, pero eso si, este año un poco averiado porque viajó hasta el suelo desde buena altura, menos mal que no se salió de la caja y así al menos se pudo comer.

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    1. Seguro que estaba buenísimo ese roscón "volador".

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  2. En mi caso sobró y es que había prevista mayor cantidad de comensales pero por problemas de mi mujer, se les dijo que no acudieran, que lo celebraríamos otro día.
    Yo me puse las botas, y no he engordado oiga.

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    1. Tú tienes esa suerte, que no engordas ni aunque te comas todos los roscones habidos y por haber.

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  3. Sucede que, a fuerza de repetirse el soniquete de Navidades familiares y entrañables, en algunos casos y para algunas personas se convierten en una tortura de emociones y recuerdos que, a ratos, parecen millones de alfileres diminutos clavados en los sentimientos.

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    1. Y cada año es más largo, cada año empiezan antes los preparativos y las conversaciones sobre los preparativos, de forma que cuando llega Reyes el grado de saturación está al límite.

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  4. Hola! Llego aquí por un blog amigo, justo para recordar que este año no hice Rosca de Reyes....aunque por estos lares es más popular la Rosca de Pascuas, por estas fechas son pan dulces y budines los preferidos.
    Saludos

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    1. Muchas gracias por la visita. Me he dado una vuelta por tu blog y tengo que volver más despacio para ver cosas que me interesan como ese Festival de Chamamé, ya que la música argentina siempre me ha gustado.

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  5. Un recuerdo entrañable de pasados Reyes, por aquí pasa mucho de lo mismo, el paso inexorable del tiempo cambia las cosas, pero también nos brinda otras. Te envío un cariñoso saludo.

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    1. Las cosas que se van no vuelven nunca,
      todo el mundo lo sabe,
      y entre el claro gentío de los vientos
      es inútil quejarse.


      F.García Lorca

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  6. Lo peor es que cuando ese piso se ocupe a lo mejor ni comen roscón, por lo que volverías a quedarte sin probarlo. Ya sé que no es lo mismo, pero seguro que en alguna cafetería lo ponen, ¿no?

    En cuanto al cansancio de los preparativos de la Navidad, yo procuro mirar para otro lado, y como no enciendo la tele, ni me entero. Además, aquí lo hacen de otra forma, y siempre gusta ir a algún mercadillo navideño a tomar un vino caliente. No tienen nada que ver con los que hay al sur de los Pirineos.

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    1. Cuando ese piso se ocupe, los vecinos serán como todos los que han venido últimamente: parejas jóvenes que viven en la casa como si estuvieran de paso, sin querer saber nada de nadie, que te saludan en el portal o el ascensor, pero en la acera ya eres una desconocida.

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